La súper bacteria de Río, no tan peligrosa
Los titulares son sinónimo de alarmismo, pero podría estar justificado por el tema que tratan: el hallazgo de una súper bacteria en las playas de Río donde competirán los atletas olímpicos no es cualquier cosa, sobre todo cuando llueve sobre mojado, y me refiero al virus Zika.

A priori, el tema parece demandar una información que alerte al respecto, sin duda, pero al mismo tiempo se peca de exageración cuando se deja caer la idea de que se produzca una epidemia, según apuntan los científicos.

No habrá epidemia

Por un lado, los investigadores creen que las aguas residuales de los hospitales locales, encauzados hacia la bahía es la causante de que se depositen las “súper bacterias” en estas áreas.

Son bacterias resistentes a los antibióticos pertenecientes al grupo de las Carbapenem-resistant Enterobacteriaceae (CRE), que se han encontrado en algunas playas de la ciudad. ¿Pero, qué peligro real representan?

Los investigadores son claros. Pese a el el riesgo real no es cero, los especialistas explican que media un abismo entre un riesgo potencial y la posibilidad de que se produzca una situación preocupante es remota.

La súper bacteria de Río, no tan peligrosa
“No vamos a tener una epidemia de CRE durante los Juegos Olímpicos”, afirma William Schaffner, médico especialista en enfermedades infecciosas. El riesgo es muy pequeño por sus bajas concentraciones en el agua, y prueba de ello es que los brasileños no sufren este tipo de infecciones con facilidad, con lo que “no es el caso”, concluye.

Las infecciones ocasionadas por las súper bacterias CRE, como su propio nombre indica, no pueden matarlas los antibióticos y se manifiestan en forma de infecciones del tracto urinario, del torrente sanguíneo, neumonías e infecciones de heridas.

En cuanto a la prevención, hay que tener en cuenta que suelen afectar más a los enfermos, hasta el punto de que las personas sanas pueden ser portadoras sin desarrollar la infección. Para evitar su captación, los atletas de deportes acuáticos “deberían tomar una ducha con agua y jabón”, aconseja Schaffner.