La vampira de Venecia
A veces la realidad supera la ficción, y la historia que os presentamos a continuación es un buen ejemplo de ello. Un equipo de antropólogos de la Universidad de Florencia ha descubierto los restos de una especie de vampira, que fue enterrada con un ladrillo encajado entre las mandíbulas. Una historia espeluznante, perfecta para la noche de Halloween.

Según los expertos, este increíble hallazgo confirma la teoría de que durante la época medieval se pensaba que los vampiros transmitían plagas como la Peste Negra. Los documentos religiosos y de medicina medieval descubiertos hasta el momento, explican que los vampiros difundían plagas, al absorber la poca vida que quedaba en algunos cadáveres. Su medio de subsistencia hasta que lograban regresar a las calles.

Para impedir que los no muertos continuarán con este siniestro rito, había que introducir en su boca algo incomestible. El descubrimiento de este cadáver en la pequeña isla de Lazareto Nuevo (Venecia) es la prueba perfecta de los rituales que realizaban los asustados habitantes europeos durante la Edad Media.

Recordemos que la sucesión de plagas que tuvieron lugar en Europa entre los años 1300 y 1700, fue un gran aliciente que confirmaba la existencia de los vampiros. Una creencia apoyada también por la falta de conocimiento acerca del proceso de descomposición de los cadáveres humanos.

Durante aquella lejana época, cuando los sepultureros abrían una fosa, a menudo se encontraban con cuerpos hinchados a causa de los gases, con cabellos que seguían creciendo, y con sangre que fluía de algunas bocas. Todos estos indicios eran pruebas irrefutables de que muchos fallecidos seguían vivos.

Una leyenda tan misteriosa como fascinante, que no tiene ninguna relación con las historias de vampiros originarias del folclore del este de Europa, que alcanzaron su momento de mayor esplendor durante el siglo XVIII.