Ni guapo ni feo
Inspirar confianza no sólo depende de la actitud, de lo que se diga o deje de decir. Como es fácil adivinar, el rostro también influye en que alguien se considere más o menos fiable, al menos a primera vista, es decir, cuando se carece de otras fuentes de información.

Segú un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Princeton, en Australia, la gente suele fiarse más de quienes tienen un rostro común, que no se destaque ni por ser feo ni por su belleza.

Mayor desconfianza hacia los feos

Ya decían los clásicos que en el justo medio está la virtud, una máxima que en este caso también parece funcionar. Sin embargo, puestos a fiarnos entre los guapos y los feos, éstos tienen las de perder.

Las caras típicas que nos resultan familiares por compartir rasgos raciales también podrían inspiran más confianza que aquellas otras que nos resultan extrañas por pertenecer a personas de otras culturas, regiones o países. De nuevo, la familiaridad, el no salirse de lo esperado se premia otorgándole una mayor confianza.

Precisamente, encontrar una posible relación entre esta reacción instintiva y el racismo es el objetivo de futuras investigaciones que llevará a cabo este mismo equipo de investigación.

La ventaja de no ser ni guapo ni feo
El estudio llegó a estas conclusiones tras presentar un total de nueva caras de diferente belleza a varios grupos de análisis. Cada participante calificó las fotos hasta en tres ocasiones y, finalmente, no hubo lugar a dudas. Si bien los rostros más hermosos se consideraban más atractivos a la hora de mantener relaciones sexuales, la confiaza se decantaba del lado de los rostros típicos.

Estudios anteriores han concluido que las personas más guapas consiguen sueldos más altos o algo tan obvio como que a la hora de buscar pareja las personas se inclinan por los rostros más bellos.