La Voyager 1 se adentra en una región desconocida del Sistema Solar
Voyager 1 es sinónimo de viaje y descubrimiento. La sonda, lanzada por la NASA hace 35 años, por fin ha atravesado las fronteras del Sistema Solar. En la actualizad viaja por una zona desconocida que conduce directamente al espacio interestelar.

A continuación, descubrimos todos los detalles de la situación de la sonda que ha llegado más lejos en su viaje por el universo.

Un estudio publicado por la Unión Americana de Geofísica, publicado en Geophysical Research Letters, demuestra que la sonda Voyager 1 ha abandonado la heliosfera (el ámbito de alcance de las partículas que emite el Sol y que envuelve a nuestro Sistema Solar) y se adentra en el espacio profundo.

Nunca antes ningún objeto había llegado hasta aquí. El 25 de agosto de 2012 Voyager 1 registró cambios repentinos en los niveles de radiación. La distancia: 18.000 millones de kilómetros del sol. Se redujo la incidencia de los rayos de la heliosfera y aumentó significativamente el registro de radiación cósmica proveniente del espacio interior.

Suena a ciencia ficción, y lo es. Así lo explica Bill Webber, profesor encargado del estudio:

En solo unos pocos días, la intensidad de la radiación atrapada en la heliosfera disminuyó, y la intensidad de los rayos cósmicos subió como cabría esperar si se abandona la heliosfera

Los datos permiten suponer con casi total seguridad que la sonda ha salido de la región dominada por el Sol.

Lo que no está claro es si se ha alcanzado el espacio interestelar:

La Voyager está fuera de la heliosfera normal, yo diría que eso. Estamos en una nueva región. Y todo lo que estamos midiendo es diferente y emocionante.

Naves de exploración muy longevas

Tanto la Voyager 1 como su hermana, la Voyager 2, se lanzaron hace 35 años con el objetivo de explorar el Sistema Solar y sus confines. La Voyager 2 se encuentra actualmente a 15.000 millones de kilómetros del sol.

Entre ambas, han explorado los planetas gigantes de nuestro sistema (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) y 48 satélites de esos mismos planetas.

Se estima que las baterías de las naves puedan mantenerse en funcionamiento hasta 2025, de manera que aún queda tiempo para seguir recabando datos sobre esta nueva zona recién descubierta.