Las claves sobre el ébola, un virus letal
El virus del ébola (EVE) es una enfermedad muy grave, epidémica y tremendamente letal, con una tasa de mortalidad del 90 por ciento. Desde que se detectó por primera vez hace casi cuatro décadas (en 1976), en Yambuku, una ciudad al norte del Congo cercanas al río Ébola, se ha cobrado la vida de algo más de 2.500 personas.

Puede parecer una cifra menor al lado de otros virus, como el de la gripe común, que cada año deja medio millón de muertos. Sin embargo, lo temible de esta enfermedad es la rapidez con la que se desarrolla y provoca la muerte.

Ébola Zaire, la cepa más peligrosa

La actual epidemia ya se ha cobrado 932 víctimas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, en respuesta a la alarma generada, desde la misma OMS se coordinan los protocolos necesarios a nivel internacional para controlarla.

La mortalidad también depende del tipo de cepa. El Ébola Zaire es la más peligrosa, con tasas de entre el 80 y el 100 por ciento de los casos. Otras variantes son menos letales, como la cepa Bundibuhyo.

El periodo de incubación oscila entre los 2 y los 21 días, lo que dificulta su identificación y aumenta las posibilidades de contagio. La buena noticia es que la forma de transmisión requiere contacto físico y una relación estrecha con el infectado, y ello reduce el riesgo de contagio.

Las claves sobre el ébola, un virus letal
La fiebre, diarreas, erupción cutánea, vómitos y dolor de cabeza, muscular y de garganta son sus principales síntomas. Hoy por hoy, el ébola no tiene cura ni tampoco hay vacunas, por lo que el tratamiento es sintomático, con refuerzo de la hidratación por vía intravenosa. En los casos más graves se ven afectados los riñones y el hígado y se producen hemorragias internas y externas que hacen necesarios los cuidados intensivos.