Las estatuas que caminaban
Hay noticias de las que uno no sabe qué pensar. Hace ya un tiempo se descubrió que los Moais, las famosas estatuas que pueblan toda la isla de Pascua, también tenían cuerpo. Un grupo internacional de arqueólogos desenterró algunas cabezas y descubrió que la parte que correspondía a su torso también existía. En efecto, había sido esculpida y estaba enterrada bajo tierra. Este descubrimiento llamó la atención de la comunidad científica. Fue una curiosidad reveladora: tras años de estudio e investigaciones nadie había pensado o supuesto que las cabezas eran parte de un cuerpo completo que yacía enterrado.

Para añadir más leña al fuego, ahora acaba de saltar a la palestra una nueva noticia que convierte todo este asunto en algo mucho más enrevesado y curioso aún, si es que es posible.

Parece ser (tal y como podemos ver en el vídeo al final del artículo) que las estatuas de la isla de Pascua también caminaban y se movían. Por supuesto, no de motu proprio. Los aborígenes las desplazaban de una zona de la isla a otra según las necesidades rituales.

En efecto, uno de los grandes misterios de estas estatuas residía en el hecho de que nadie sabía cómo habían sido transportadas a sus respectivas localizaciones. Algunos antropólogos suponían que las inmensas moles de piedra habían sido transportadas mediante un complejo sistema de raíles de madera. Sin embargo, esta teoría ha resultado ser falsa.

Ahora se ha descubierto, gracias a una simulación de National Geographic, que las estatuas podían moverse como si caminaran con la ayuda de tan solo dieciocho personas. Estas personas tiraban de cuerdas de manera coordinada y la estatua avanzaba sobre su vertical.

De esta manera tan curiosa, parece ser que los moái cruzaban la isla como quién camina a pie y dando un paseo. Un curioso descubrimiento para refrescar los días tan calurosos de este verano tropical.