Logran crear vodka con mensajes ocultos
En nuestras salidas nocturnas, de vez en cuando, cae alguna bebida con vodka. El licor ruso es muy popular en nuestro país y en invierno ayuda a superar el frío.

Pero ahora ha cobrado más interés a raíz de un interesante experimentos que ha realizado un equipo de investigadores de la Universidad de York. Han introducido mensajes ocultos en el mismo alcohol. ¿Os imagináis estar bebiendo un trago que, en verdad, podría esconder un mensaje secreto? A continuación, vamos a descubrir en qué consiste todo esto.

Este equipo de la universidad canadiense de York ha asegurado que han logrado transmitir el primer mensaje de texto del mundo en comunicación molecular. Para ello, se han servido del alcohol evaporado como medio.

Inicialmente, han experimentado con un mensaje sencillo: “O, Canada”, el primer verso del himno nacional de su país. Este mensaje fue transmitido a una distancia de cuatro metros, según se explica en la prestigiosa revista PLoS ONE, gracias al vodka.

Al parecer, este sistema basado en señales químicas podría ser muy interesante en circunstancias en que otras tecnologías fallen. De hecho, las señales químicas son muy habituales en naturaleza. Por ejemplo, las abejas se comunican a través de ellas.

En este caso, la señal se creó a partir del alcohol de una botella de vodka y se envió a cuatro metros de distancia gracias a un ventilador de mesa. El receptor midió la tasa de cambio en la concentración de las moléculas. A partir de estos parámetros descodificó su sentido en un simple alfabeto binario y comprendió el mensaje.

Logran crear vodka con mensajes ocultos

Útil en medicina y comunicaciones

¿Para qué sirve este avance? ¿Es tan sólo un entretenimiento para científicos ociosos? No. Según se sabe, las señales químicas pueden ser la mejor vía de transmisión de datos en lugares particulares, como por ejemplo túneles o estructuras subterráneas.

Como ejemplo, Andrew Eckford cuenta que con un sistema de señales químicas se podrían predecir, por ejemplo, los atascos en el sistema de alcantarillado de una ciudad.

Pero la cosa va mucho más ahí. Utilizando la comunicación molecular a una escala nanométrica podrían lograrse grandes avances en campos como la medicina. Se podrían integrar sensores en los órganos o crear nanorobots que supieran dónde dirigir determinados fármacos. Así pues, de un invento algo curioso, se puede sacar ciencia de la buena.