Logran explicar por qué los adolescentes son tan rebeldes
La adolescencia es una edad problemática: eso ya lo sabemos y lo hemos vivido en nuestras propias carnes. Otra cosa es que el fenómeno esté bien explicado. Eso mismo es lo que intenta hacer la ciencia y, en concreto, la neurología.

La formación del cerebro comienza antes del nacimiento y se prolonga hasta tres décadas. Ahora, tras un trabajo internacional publicado en Science, liderado por el científico español Manel Esteller, se ha conseguido entender mejor el proceso de la adolescencia, los circuitos neuronales que se activan y los cambios de personalidad. Todas las respuestas a continuación.

Al parecer, la región de la corteza prefrontal, encargada de las funciones intelectuales, sufre modificaciones importantes en el ADN a lo largo de los primeros 20 años de vida. Estas modificaciones son epigenéticas. Es decir, no cambian la información heredadas de nuestros padres pero sí indican cómo se va a manifestar.

Uno de los mecanismos es la metilación del ADN. Así lo explica Esteller:

La metilación normal [la que ocurre en el resto del organismo] sólo cambia con las enfermedades. Y esta nueva metilación específica de las neuronas ahora descubierta va cambiando a lo largo de la vida, desde la época fetal y el nacimiento hasta la adolescencia, y se va incrementando a medida que se adquieren experiencias y aprendizajes.

Logran explicar por qué los adolescentes son tan rebeldes

La rebeldía adolescente

En el momento de fijación de estos patrones de expresión génica, hay una situación de inestabilidad en el cerebro que ocurre en el período de adolescencia: momento en el que las neuronas son seleccionadas y eliminadas según sus funciones.

Los genes implicados en el proceso están directamente implicados en la formación de sinapsis y de neuronas con diversas funciones. Esto ocurre al final de la adolescencia, momento clave en el que, casi siempre, suelen manifestarse muchas enfermedades psiquiátricas.

Como adultos somos mucho de lo que fuimos de niños. Eso deja una huella y no quedaba claro qué sustrato físico o químico tenía esa huella. Ahora parece claro que esta metilación del ADN es un substrato modulable externamente y que cambia con el proceso de formación de cerebro. Además, la región estudiada para este estudio es el precisamente el córtex prefrontal, el sustrato para la adquisición del conocimiento, el comportamiento y la toma de decisiones.

Al parecer, queda claro que las experiencias de los primeros años de vida son esenciales para determinar carencias y patologías de la vida adulta. Esto tiene que ver directamente con el mecanismo recién descubierto.