Longevidad: soplar 125 velas, el tope humano
Cumplir más de 125 años está más que permitido, faltaría más, pero la ciencia no lo ve factible. Simplemente, lo consideraría una excepción a la regla, aquella que establece la edad máxima del ser humano en ese siglo y cuarto de existencia.

En efecto, un estudio estadounidense publicado en la revista Nature, la duración de la vida humana podría tener un límite biológico establecido en esos 125 años, una edad en la que “las probabilidades de vivir son casi inexistentes”.

Limitaciones naturales

El estudio se ha basado en la edad máxima de personas centenarias de cuarenta países, teniendo en cuenta también que la esperanza de vida no ha dejado de aumentar durante el último siglo, si bien a partir de los 100 la supervivencia es pura anécdota.

Sea como fuere, de cara a un futuro no se espera que la tendencia pueda continuar hasta superar esta cifra, concluye el trabajo. A día de hoy, sin embargo, la esperanza de vida está cada vez más cercana a este límite biológico, rozándolo en algún caso excepcional.

Cada vez hay más gente que supera los 70 años, pero a partir de esta década, a cada año nuevo, soplar velas es pura supervivencia. Sin embargo, ser octogenario o nonagenario está lejos de esos 125.

Longevidad: soplar 125 velas, el tope humano
“Nuestros resultados sugieren fuertemente que la vida útil máxima de los seres humanos es inamovible por estar sujeta a las limitaciones naturales”, explican los investigadores. Eso sí, la ingeniería genética o cualquier otra aportación científica podrían dar una vuelta a la situación.

Mientras el elixir de la eterna juventud llega, eso sí, la ciencia da su veredicto. Sin excluir esa posibilidad, pero resulta estadísticamente tan remota que no la tiene en cuenta.

Por último, el récord de longevidad actualmente lo tiene Jeanne Calment, una francesa fallecida en 1997 a los 122 años. Con toda probabilidad habrá habido otras que superaran esta edad, aunque solo ella ha podido documentarlo.