Los agujeros negros
Los agujeros negros son uno de los aspectos más interesantes de la ciencia, tanto para expertos como para aficionados a la astronomía en general. Se trata de un cuerpo con un campo gravitatorio tan fuerte que nada puede escapar de él, ni siquiera la luz, por eso son negros.

Existen dos tipos, uno de ellos son cuerpos de alta densidad y poca masa en un espacio muy pequeño, mientras que el segundo tipo de agujero negro tiene una densidad baja pero una masa muy grande. El agujero negro se forma cuando un objeto alcanza una elevada densidad que comienza a resultar crítica hasta que se colapsa para volver a un punto infinitamente pequeño.

Por ejemplo, si la masa de una estrella es más de dos veces superior a la del Sol, llega un punto en el que ni siquiera los neutrones pueden soportar su fuerza de gravedad, entonces la estrella se colapsa y se convierte en agujero negro.

Lo que no está del todo claro es si existen, en opinión de los astrónomos probablemente sí, ya que han descubierto bastantes objetos que por sus características solo pueden ser considerados agujeros negros. Se trata de objetos oscuros que realmente no pueden verse pero cuya influencia sobre las estrellas y el gas alrededor de ellos es muy fuerte.

Lo que sucede si nos acercamos a uno de estos agujeros es que la gravedad estira el objeto hasta que termina por destruirlo. Aunque podemos estar tranquilos, porque el agujero negro más cercano a nuestro Planeta se cree que está a varios miles de años luz, con lo cual no tiene ningún efecto sobre la Tierra.

Esto resulta alentador ya que cualquier materia que caiga sobre un agujero negro ya no puede volver a salir, al menos en su forma original, es decir saldría sólo como energía y como partículas subatómicas. Una energía que recibe el nombre de Hawking en honor al físico que explicó este fenómeno por primera vez, Stephen Hawking.