Los dinosaurios no eran de sangre fría
Dicen que en el término medio está la virtud, pero en este caso hay que entender la palabra según su primera accepción (actividad o fuerza de las cosas para producir o causar sus efectos) y no tanto como sinónimo de bondad y moderación. Pero empecemos por el principio, por que nuestra historia es un viaje en el tiempo, a un pasado remoto. Nos lleva a la era Mesozoica o edad de los dinosaurios, que duró unos 160 millones de años, desde hace unos 225 millones de años hasta hace 65 millones de años, época en la que estos animales dominaron el mundo.

En la noche de los tiempos, la virtud sólo era sinónimo de fortaleza, y los reyes del planeta eran los dinosaurios que, según desvela ahora la ciencia, debían su gran tamaño, fortaleza y dominancia en gran parte a una temperatura corporal intermedia.

Por un lado, a los dinosaurios no se les puede considerar ni reptiles ni mamíferos, y he hecho desde los primeros descubrimientos de fósiles de dinosaurios los científicos han estado debatiendo sobre si eran animales de sangre fría o caliente.

Similares a tortugas y tiburones

Ahora sabemos la respuesta: eran animales mesodermos, es decir, al tener un metabolismo intermedio, los dinosaurios “pudieron convertirse en animales grandes e imponerse en el ecosistema, ya que no necesitaban comer tanto como los mamíferos para mantener su temperatura”, concluye un estudio de la Universidad de Nuevo México recién publicado en la revista Science.

Los dinosaurios no eran de sangre fría
Los investigadores compararon resultados en una base de datos sobre 400 animales muertos y vivos, en concreto analizando los anillos de crecimiento de los huesos fosilizados, para concluir finalmente que los dinosaurios serían parecidos a especies como tiburones y tortugas. Es decir, se encuentran a medio camino los reptiles, que generan su temperatura por medio de intercambios con su medio y las especies que tienen mecanismos internos, como los mamíferos o las aves.