Los fantasmas existen, según la ciencia
Los fantasmas no huelen el miedo, por lo que no hay nada que temer y debemos estar tranquilos en ese aspecto, pero sí podemos atraerlos si nos lo proponemos, simplemente concentrándonos. ¿Cómo, que no existen? Lejos de constituir un fenómeno del más allá, los neurocientíficos creen que no son algo inventado, sino una realidad que nosotros mismos creamos con nuestra mente.

La diferencia es sutil, pero importante para distinguir entre una realidad externa a nosotros y una sensación que tiene raíces en el modo de funcionar del cerebro. Según concluye una investigación realizada en Suiza en la que han participado científicos japoneses, suizos e israelíes, los fantasmas nada tienen que ver con la magia negra, la reencarnación ni los mundos paralelos.

La sensación de que alguien está cerca

La investigación pretendía explicar que el cerebro produce este tipo de presencias extrañas, que los científicos definen como “una proeza fascinante de la mente humana”. Para invocar a un fantasma jugaron con la mente, engañaron al cerebro de los participantes, básicamente induciendo una discrepancia entre lo que sentían y lo que hacían.

Los fantasmas existen, según la ciencia
A partir de esta dualidad se descubrió que los participantes tuvieron la sensación de que alguien estaba cerca cuando, en realidad, no había nadie, concluyendo que “los fantasmas existen, pero están en nuestro cerebro”. Técnicamente, los fantasmas son el resultado de un mal funcionamiento de las señales sensoriomotoras, con las que creamos la conciencia de nosotros mismos, concretamente a través del tacto, la posición el cuerpo y el movimiento.

Su funcionamiento puede fallar en caso de agotamiento, miedo o problemas neurológicos, se crea en el cerebro la sensación de una presencia extraña e inquietante, que nos asusta e incluso puede llegar a provocar un miedo irresistible.

El cerebro es todavía un gran desconocido, y su funcionamiento no deja de sorprendernos. Tras realizar el experimento, los científicos quedaron impactados acerca de la gran capacidad de nuestra mente para invocar este tipo de presencias intangibles, y de cómo esta reacción se relaciona con algo común en todas las culturas desde la noche de los tiempos, plasmado en aspectos tan diversos y al mismo tiempo tan parecidos como “el ocultismo, la divinidad o la ficción”.