Los misterios de Júpiter
El planeta más grande de nuestro Sistema Solar, Júpiter, ha sido durante muchos años un gran desconocido. Un cuerpo espacial que debe su nombre a la mitología romana, y cuyas impresionantes dimensiones ni siquiera alcanzaríamos aunque juntáramos en un solo y único mega-planeta Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Saturno, Urano y Neptuno.

Júpiter fue descubierto por Copérnico, con un primitivo artilugio que el propio astrónomo diseñó con sus manos. Un descubrimiento que en poco tiempo supuso un increíble avance en la ciencia y que demostró a los científicos de la época, que la Tierra no era más que un pequeño e insignificante punto en la inmensidad del cosmos.

El quinto planeta del Sistema Solar, en cuanto a posición respecto al Sol se refiere, es un gigantesco planeta gaseoso compuesto principalmente por hidrógeno y helio, comúnmente conocido como la Gran Mancha Roja. Un apodo que tiene su origen en su peculiar formación meteorológica, que junto con sus singulares anillos, son dos particularidades que definen a este planeta.

Un cuerpo espacial que desde siempre ha suscitado un gran interés y curiosidad entre la comunidad científica y entre los simples aficionados a la materia. Existen dos posibles teorías acerca de la formación de Júpiter, que han despertado opiniones muy diversas.

La primera de ellas dice que el origen de Júpiter se encuentra en un núcleo de hielos con una masa 10 veces superior a la terrestre, y con tal potencia que es capaz de atraer y acumular el gas de la nebulosa protosolar. Mientras que la segunda teoría afirma que la formación del planeta tiene su origen en un colapso gravitatorio directo, como si de una estrella se tratara.

Un gigantesco y gaseoso planeta que despierta la curiosidad y el interés científico de muchos expertos, debido a sus impresionantes características astronómicas.