Los planetas más cercanos al Sol
La vida humana no tendría cabida en cualquiera de los dos planetas más próximos al Sol. Como es lógico, la posición de Venus y Mercurio dentro del Sistema Solar convierte a estos dos planetas en los más calientes de la Vía Láctea, alcanzando unas elevadísimas temperaturas en su superficie, muy lejos de las que se registran en la Tierra.

Dos planetas únicos en nuestro Sistema Solar que en determinadas ocasiones pueden ser perfectamente visibles desde la Tierra, sobre todo al amanecer. Con una temperatura que roza los 350 grados centígrados por el día y 103 por la noche, la superficie de Mercurio presenta numerosos impactos provocados por meteoritos que dan lugar a cráteres, que soportan una fuerte erosión como consecuencia de los bruscos cambios de temperatura.

El planeta más próximo al Sol y también el más pequeño de nuestro Sistema Solar, forma parte de ese grupo de planetas rocosos que carecen de satélites. Detrás de Mercurio y antes que la Tierra, se encuentra el planeta Venus, en honor a la diosa romana del amor. Sus características son bastante similares a las de nuestro planeta, en cuanto a tamaño, masa y composición se refiere, aunque totalmente diferentes si estudiamos su temperatura térmica y analizamos su atmósfera.

Numerosas investigaciones espaciales han revelado que la superficie de Venus oscila entre 457 y 474 grados Celsius, tal y como confirmó en 1970 la primera sonda enviada al planeta. Sin embargo, el dato más curioso e inédito de Venus lo protagoniza el fenómeno de las luces Ashen, que es un ligero brillo amarillento que se observa de manera ocasional desde la Tierra.

Un fenómeno que despierta todo tipo de opiniones, porque para algunos no se trata más que de una ilusión óptica, mientras que otros expertos afirman tener pruebas de su existencia en las tormentas eléctricas que tienen lugar en la atmósfera de Venus.