Si los unicornios te hacen soñar, no leas esto
Cuando los unicornios salen del mundo de los sueños y la fantasía pierden todo su encanto. Entre cuentos y leyendas se nos aparecen hermosos, con su particular cuerno en la frente, sus alas y sus crines al viento. Así lo hemos recreado en nuestro magín desde la noche de los tiempos y, por mucho que corriese el tiempo, su magnetismo parecía no tener fin.

O quizá sí. A la imagen que tenemos del unicornio podría haberle llegado el momento de convertirse en humo y acabar desvaneciéndose. Justamente ahora, cuando se ha descubierto su existencia, así como su aspecto, y precisametne en este segundo descubrimiento está el principal problema: la bomba que amenaza con dinamitar tan idílica imagen.

Los unicornios existieron

En este caso, un baño de realidad es sinónimo de un jarro de agua fría sobre las cabezas soñadoras que lo idolatraban. Según un estudio realizado al cráneo fósil de un especimen que vivió hace unso 29.000 años, por la Tomsk State University, en Rusia, los unicornios existieron, y coincidieron con los humanos, hace unos 30 mil años.

El hábitat del Elasmotherium sibiricum, extinto probablemente por la depredación humana, se extendía desde el río Don hasta el este del moderno Kazajistán. Se cree que eran vegetarianos, pesaban hasta cuatro toneladas, podían medir alrededor de dos metros de altura y cinco de largo y, como puede apreciarse en las imágenes, se parecían más a un rinoceronte que a la maravilla que el imaginario social inventó sobre ellos.

Si los unicornios te hacen soñar, no leas esto
Datos interesantísimos, pero también un fatal golpe para los amantes de esta legandaria criatura. En lugar de acrecentar la magia, con la corroboración de su existencia la ciencia ha venido a aguar la fiesta. Si la RAE lo define como “animal fabuloso que fingieron los antiguos poetas, con forma de caballo y un cuerno recto en mitad de la frente”, ahora tendrá que modificarla. Sería bonito añadir una nueva acepción, darle también carta de naturaleza como ser fantástico, habitante de historias de ensueño, de relatos mitológicos y otras realidades virtuales, no menos auténticas que la que nos rodea, qué duda cabe.

Cuentan las leyendas que los unicornios eran tan hermosos y majestuosos como sabios, pero tenían un punto débil que podía acabar convirtiéndolos en meros animales domésticos. Perdían entonces su libertad, el encanto y la emoción de lo salvaje. Ocurría cuando se dejaban seducir por alguna dama hermosa, a la que acudía a visitarla en su jardín, puntualmente.

Ahora, además, sabemos que tiene otro punto débil: como le ocurriera a Cenicienta, el hechizo se rompe al sonar las campanadas de medianoche. Esta vez, al poner un pie una pata fuera del mundo de los sueños.