Lugares del planeta donde la vida no debería existir
Existen una serie de lugares donde por diferentes causas no es posible vivir y sin embargo hay vida. El primero de esos territorios es la estratosfera, donde viven numerosas bacterias, hongos y virus de diferentes tipos que ascienden a esta capa de la atmósfera durante las tormentas de polvo del Sáhara. Entre algunos de estos seres se encuentran virus como Legionella y Staphylococcus.

Las Islas Galápagos son famosas por sus numerosas especies endémicas y por los estudios de Charles Darwin que le llevaron a establecer la Teoría de la Evolución de las especies. Sin embargo, también son conocidas como las islas encantadas, puesto que la flora y la fauna que crecen allí son prácticamente únicas en todo el mundo.

El ser vivo más sorprendente de todos tal vez sea la bacteria Candidatus Desulforudis Audaxviator. Esta especie vive aislada de cualquier otro ser vivo, a tres kilómetros de profundidad en una mina de oro africana, y a una temperatura de 60ºC.

Otro territorio inhóspito donde también hay vida son las fuentes termales de Yellowstone cuyo habitante más famoso es la bacteria Thermus aquaticus. Según los expertos se trata del lugar más árido y ardiente de Estados Unidos.

La ardilla ártica es capaz de soportar los inviernos de Alaska y Siberia. Con tan solo un kilogramo de peso, este curioso animal tiene un metabolismo que elimina cualquier sustancia que pudiera facilitar la formación de cristales de hielo. Hay que tener en cuenta que su sangre pasa de una temperatura de unos 37ºC hasta los -3ºC.

Entre esos diez lugares donde la vida no debería ser posible, destaca el Valle de la Muerte en el suroeste de California. En un acuífero subterráneo existen un centenar de peces conocidos como cachorritos del Agujero del Diablo, una de las especies en mayor peligro de extinción.

Otro rincón del planeta es por ejemplo Three Mile Island donde a pesar de los niveles de radioactividad, provocados por un fallo eléctrico de una central atómica, vive una comunidad de microbios.