Mamuts, tras la senda del elefante para volver a nacer
Siguen lográndose avances en el renacimiento del mamut, esta vez para continuar con más convencimiento por el camino iniciado. Es decir, el de la clonación apoyándose en sus importantes similitudes con el elefante.

De acuerdo con un estudio llevo a cabo por científicos rusos, los cerebros de elefantes y mamuts son idénticos. Y su afirmación tiene irrefutables pruebas en las que apoyarse.

Por un lado, la comparación ha sido posible gracias contar con Yuka, el pequeño mamut que descuartizaron parcialmente los humanos hace unos 10.000 años, en excelente estado de conservación, y por otra parte dispusieron de tres cerebros de elefante africano de Sudáfrica.

Mamuts, tras la senda del elefante para volver a nacer
Ello les permitió hacer una comparación que “nunca había sido hecha anteriormente en el mundo”, apunta Albert Protopopov, paleontólogo de la Academia de Ciencias de Yakutia (Siberia). Fue así como pudo comprobarse lo que ya se imaginaba. Esa identidad entre ellos, a consecuencia de la “conservadora evolución del cerebro, sujeta a pocos cambios”, apunta el experto.

El hallazgo valida el enfoque de los paleontólogos de reconstruir genéticamente a los mamuts a partir de los genes del elefante. Al menos, en lo que respecta a sus reacciones y comportamiento.

Siguiendo la pista a los últimos mamuts

La extinción de los mamuts sigue siendo un caso abierto. Una línea de investigación pone el foco en cambios climáticos que los dejarían sin alimento y en la presión ejercida por el ser humano, mientras otras se centran en enfermedades infecciosas o en el impacto de un meteorito.

Recientemente, ha cobrado fuerza la hipótesis de la falta de minerales en su dieta y el consiguiente debilitamiento de sus dientes y esqueleto. Según Sergey Leschinskiy, responsable de una investigación publicada en Archaeological and Anthropological Sciences, los hallazgos paleontológicos confirman que muchos pudieron morir por una malnutrición mineral, que él denomina “transtorno enzoótico”. Esto también explicaría la existencia de cementerios de mamuts en el Pleistoceno tardío.