La maternidad cambia el cerebro de las madres y de los niños
La maternidad es una experiencia inigualable, pero también muy exigente, que transforma el cerebro de la madre biológica o adoptiva, tanto se da, para hacer frente a sus requerimientos con éxito. Del mismo modo, el cariño y cuidados maternos mejoran el cerebro del bebé.

El amor materno durante los primeros años de vida del niño son claves para el desarrollo del pequeño, ya que constituye un periodo decisivo para construir su personalidad e influirá en la edad adulta.

Según un estudio estadounidense, el amor de madre transforma el cerebro durante la crianza. Sus cuidados le ayudarán a tener una mayor resistencia al estrés y también menos dificultades para aprender o memorizar, entre otros beneficios que le influirán en la edad adulta.

Científicos de la Universidad de Washington han hallado que, frente a los niños que no tienen una experiencia enriquecedora en este sentido, aquellos otros que sí recibieron el cuidado y apoyo afectivo maternos se reflejan en la anatomía del cerebro. En concreto, los niños más cuidados y amados aumentaron casi un 10 por ciento el tamaño del hipocampo, un área clae para el aprendizaje, la memoria y la respuesta al estrés, donde se produce la oxitocina, la hormona del amor, la empatía y, en general, el apego hacia sus semejantes.

La maternidad cambia el cerebro de las madres y de los niños

Cambios en madres biológicas y adoptivas

Precisamente, es con las caricias como se produce oxitocina, tanto en la madre como en el bebé, estrechándose el vínculo entre ambos. Su producción aumenta con el parto y la producción de leche, y luego sigue liberándose con la interacción con el bebé, del mismo modo que lo hace en el caso de las madres adoptivas.

Y es que también el cerebro de la madre se transforma. En las madres biológicas lo hace desde el mismo embarazo, mientras en las adoptivas ocurre con posterioridad, al cuidar al bebé. La química cerebral activa el instinto maternal, aumentando la materia gris en las áreas relacionadas con el cuidado del bebé, como la planificación, la resistencia al estrés, la capacidad de hacer varias cosas a la vez o la atención selectiva.