Peligros de la energía nuclear
Japón está viviendo una de sus peores pesadillas, y que por desgracia tardará mucho tiempo en olvidar. El terremoto que sacudió buena parte de la costa este del país con una magnitud de 8,8 grados en la escala de Ritcher, ha sido la mayor de toda la historia de Japón. Y por si esto no fuera poco, una fuga radiactiva en una central nuclear ha completado esta serie de catástrofes que no parecen tener fin.

La lista de daños provocados por el seísmo y posterior tsunami en Japón ha dejado muy tocado al país que comienza a recibir ayuda humanitaria internacional procedente de todos los rincones del planeta. Toda esta situación, y en concreto la explosión nuclear, ha puesto de nuevo en el candelero algunas cuestiones y debates siempre de actualidad, como son los peligros de la energía nuclear, y uno de los más importantes son sus residuos, tal y como afirman numerosas organizaciones ecologistas.

Un punto muy importante es que los residuos sólidos, gaseosos y líquidos de baja radiactividad y que no superan los niveles considerados peligrosos por los organismos de control radiactivo son vertidos al medio ambiente. Sin embargo, la cuestión que más inquieta a los ecologistas es a dónde van a parar los residuos altamente radiactivos, puesto que el combustible irradiado, o sea el uranio quemado, se almacena provisionalmente en las propias centrales nucleares. Esta situación es altamente peligrosa, ya que su almacenamiento un puede ser indefinido como se pretende, porque no existe ningún recipiente capaz de soportar las elevadas temperaturas que desprende este material durante un tiempo indeterminado.

La solución de los ecologistas es reprocesar este material, cristalizarlo para reducir su capacidad radiactiva inicial y almacenarlo en minas salinas o formaciones rocosas. Una cuestión que queda en el aire y pendiente de solución, y que a pesar de las numerosas situaciones de peligro provocadas por la energía nuclear, son muy pocos los gobiernos que tratan de buscar posibles remedios.