Ponen fecha al inicio del calentamiento global
Un proyecto científico internacional sugiere que la actividad humana empezó a provocar el calentamiento global desde hace poco menos de 200 años. Es decir, podemos situarlo con anterioridad a lo que se creía, coincidiendo con las primeras etapas de la revolución industrial.

A diferencia de lo que los científicos creían hasta ahora, no se trata de un fenómeno originado en el siglo pasado sino alrededor de 1830, siendo partir del año 1880 cuando se empezaron a registrarse las temperaturas más altas de promedio a escala mundial.

La era industrial, un hito clave

Para llegar a tales conclusiones, los científicos analizaron datos climáticos de más de 500 años. Recurrieron a modelos climáticos para analizar los anillos de los árboles y restos fósiles para así conseguir un archivo natural de las temperaturas históricas.

Los inicios se sitúan alrededor de 1830, momento en el que aumentan los gases de efecto invernadero y el calentamiento global. En un principio, se observó en los océanos tropicales y en Ártico, 80 años después de los comienzos de la era industrial.

Ponen fecha al inicio del calentamiento global
Además, el estudio recalca que el calentamiento global se retrasó unos 50 años en el hemisferio sur a consecuencia de las disparidades regionales provocadas por las corrientes oceánicas. Como es sabido, las aguas superficiales más calientes son enviadas al hemisferio norte.

Casi es innecesario hablar de la razón que convirtió a la era industrial en el pistoletazo de salida del calentamiento global. Aún así, no viene mal recordarlo.

Pasar de la sociedad agrícola a la industrial ha supuesto un abuso sistemático y progresivo de las energías de fósiles, causantes de que las emisiones de gases de efecto invernadero se hayan disparado, y sigan haciéndolo.

Actualmente, la agricultura también es una importante fuente de estos gases. No solo por el modelo productivo de hoy, orientado también a la industrialización, sino por la cadena de producción, con especial atención al transporte.

Por pasiva, tanto la industria como la agricultura propician que las emisiones se multipliquen a través de la deforestación, explotación de recursos y destrucción de ecosistemas.