¿Por qué el año empieza el 1 de enero?
Seguro que más de una persona se ha preguntado por qué el año comienza el día 1 de enero. La respuesta a este misterio se remonta a la antigua Roma, más concretamente en el siglo II a.C, aunque no ha sido siempre así, ya que en otras épocas históricas, el año nuevo coincidía con otras festividades.

Nuestro calendario es el resultado de una serie de interpretaciones que tratan de relacionar el año civil, con el astronómico que marca las distintas estaciones. En la actualidad, el día, tal y como está definido, está basado en el movimiento de la Tierra sobre sí misma y en torno al Sol. Por lo tanto, las claves de nuestro calendario solar son el día y el año. Sin embargo, los meses son el resultado de otro análisis diferente, que responde al movimiento de la Luna. Por ejemplo, la semana, con sus días de descanso y de trabajo, correspondería a una fase lunar.

Para conocer el origen de nuestro calendario solar, debemos remontarnos hasta la época de los romanos. El antiguo calendario romano estaba basado en el movimiento lunar y compuesto por diez meses. Este calendario era mucho más corto y su inicio iba cambiando de estación, lo que daba lugar a problemas en las campañas militares. Para solventar esta situación y compaginar el calendario con las estaciones, se añadieron dos meses más.

Aunque antes de que se estableciera este calendario, durante la Edad Media, el año comenzaba el 25 de diciembre, el 25 de enero o el día de Pascua, en función del territorio europeo. Esto se debe a que algunos pueblos tenían por costumbre celebrar el año en una fecha especial y con un significo religioso.

En resumen, el calendario, tal y como lo conocemos hoy, es fruto de una serie de cambios que han permitido adaptar las estaciones y los movimientos astronómico, a los intereses de nuestra sociedad.