¿Por qué las ballenas pueden explotar?
Es un Big Bang a pequeña escala, más bien de andar por casa, pero al fin y al cabo una explosión en toda regla que no avisa, y con la que mejor no andar jugando. Sin ánimo de ahondar en comparaciones en torno a esta pequeña licencia poética, en este caso en lugar de partir de una partícula infinitamente menor que un átomo tenemos un gigantesco mamífero en avanzado estado de descomposición. No es muy agradable, pero tampoco nada extraño, por lo que no se necesitan teorías para explicarlo.

¿Pero, entonces, por qué pueden explotar las ballenas? Por lo mismo que cualquier otro cuerpo en descomposición sin orificios podría hacerlo, si bien en animales tan grandes y de piel gruesa como los cetáceos se producen situaciones de auténtico peligro si andamos cerca.

Los órganos pueden ser despedidos hasta unos 20 metros si se produjera la explosión, en ocasiones justo en el momento en el que se intentaba evitar. Hacer un orificio puede ayudar a prevenirla, pero también a todo lo contrario. Son numerosos los sucesos documentados, sin ir más lejos el ocurrido recientemente en una playa al sur de Canadá, que causó un gran revuelo por temor a que una ballena encallada estallara en cualquier momento.

Gases pestilentes

Las ballenas varadas que estén en avanzado estado de descomposición deben ser arrastradas al mar, aconseja Wolfgang Weinmann, forense de la Universidad de Bern, en Suiza. El problema viene cuando éstas no ponen de acuerdo sobre quién tiene que retirarla y empiezan a pasar los días, como ocurrió en Canadá.

¿Por qué las ballenas pueden explotar?
Una explicación científica resumida de este fenómeno sería la siguiente: los gases generados por la fermentación y la putrefacción producida a consecuencia de la rotura de las proteínas de los tejidos se expanden en el interior del cuerpo de la ballena, ejerciendo una presión que busca salida…

Es decir, gases como el metano y el ácido sulfhídrico, altamente tóxicos y malolientes, entran en liza, como auténticas bombas de relojería y, al final, las consecuencias sólo pueden ser las que inevitablemente son.