¿Por qué se contagian los bostezos?
El bostezo es uno de los gestos más contagiosos que existen. ¿Cuántas veces alguien a nuestro alrededor ha bostezado y nosotros nos hemos visto obligados a bostezar también, por un impulso desconocido?

Hoy vamos a descubrir por qué se contagian los bostezos y qué posible función puede tener en el funcionamiento del organismo.

No está clara exactamente el origen y la función del bostezo. No sabemos con precisión para qué sirve, pero sí se han estudiado bastante los motivos por los que son contagiosos.

El bostezo se presenta en las situaciones más dispares. El contagio suele producirse de manera involuntaria cuando vemos a alguien bostezar, o cuando lo escuchamos. Pero incluso si leemos que un personaje de una novela bosteza, es posible que nosotros también lo hagamos.

Al parecer, el bostezo debería de tener alguna función relevante desde el punto de vista evolutivo. El bostezo suele devolvernos al estado de alerta que acabamos de perder. Si tenemos sueño, nos despeja. Si estamos aburridos, nos centra. Se ha demostrado que los bostezos suceden en estadios de baja vigilacia o de adormecimiento. Sin embargo, no se ha comprobado que esos mismos bostezos reactiven al sujeto.

Algunos investigadores los consideran una respuesta multifuncional, que sirve en diversas situaciones. Otros creen que son importantes para contrarrestrar aumentos transitorios de temperatura corporal y cerebral. Pero parece que la hipótesis más sólida es la de la función comunicativa y social.

¿Por qué se contagian los bostezos?

Función social del bostezo

El 60% de los humanos bosteza cuando ve a alguien bostezar. Según la idea imperante, lo hacemos por empatía: la imitación es una conducta emocional que crea vínculos. De hecho, los bostezos son más intensos entre familiares que entre personas poco vinculadas, algo que pone de relieve su relación con los elementos sociales.

En efecto, se ha demostrado que los bostezos y su contagio están relacionados con la velocidad e autoreconocimiento de nuestra propia cara y los estudios con neuroimagen funcional han descubierto que están también asociados, como hemos dicho, a la activación de regiones del cerebro relacionadas con los procesos cognitivos de tipo social.