¿Por qué se dice que somos polvo de estrellas?
Somos polvo de estrellas. La vida en todas sus formas lo es, de uno u otro modo, y también el mundo inerte. ¿Pero, qué queremos decir con ello? Además de ser una expresión poética que puede tener mil y un significados, la frase alude al nacimiento y evolución del universo.

Atribuida al astrónomo estadounidense Harlow Shapley, cuando en 1929 dijo “We organic beings who call ourselves humns are made of the same stuff as the stars” (“Nosotros, los seres orgánicos que nos llamamos seres humanos estamos hechos de la misma materia que las estrellas”) y popularizada por Carl Sagan, famoso por presentar el documental “Cosmos”, la frase remonta el origen de la vida al contexto que hizo posible que surgiera.

Las supernovas y la vida

Con el Big Bang, esa primera chispa iniciática, se produce una enorme explosión de simples átomos de hidrógeno que dieron lugar a las estrellas. Fueron ellas las que generaron los demás elementos (carbono, azufre, hierro,helio, magnesio, cobalto, silicio…) que conformaron la materia inorgánica, de la que la vida puede considerarse una de sus formas.

Por lo tanto, somos hijos de las estrellas, polvo de estrellas… Pero recorramos el camino desde el vientre de los astros hasta el origen de la vida. Como hemos mencionado, cuando se formaron las estrellas las temperaturas alcanzaron millones de grados, dando lugar a reacciones de fusión, una autocombustión que transformó el hidrógeno en helio, en carbono, en oxígeno…

¿Por qué se dice que somos polvo de estrellas?
Las explosiones de “supernovas” producidas como parte de ese proceso de combustión son brotes violentos que expulsan materia y lanzan al espacio un “huracán de polvo estelar” creador de galaxias y planetas, y que también vuelve a condensarse, a formar nuevas estrellas que podrían explotar, en un eterno volver a empezar…

El proceso se ha repetido varios miles de millones de años, hasta que por pura carambola ese huracán de polvo de estrellas creó nuestro planeta e hizo posible la vida en la Tierra. Primero fueron las estrellas, sus explosiones, y luego esa materia pesada, esos metales que se condensaron y tomaron la forma de planetas, donde la química del carbono que debemos a las estrellas acabó originando la vida orgánica. Sin supernovas no hay vida. No, al menos, tal y como la conocemos. No estaríamos aquí, pues no se hubieran generado los metales que hicieron nacer más estrellas, planetas y la vida misma.