¿Por qué se producen los terremotos?
La mala racha de los japoneses parece no tener fin. Al terremoto que ha asolado la geografía del país causando un gran número de daños materiales y de pérdidas humanas, se ha unido un desastre nuclear que ha obligado a tomar medidas extraordinarias. El movimiento sísmico ha despertado la curiosidad de muchas personas acerca de cuáles son sus causas, mientras que la crisis nuclear ha reactivado el debate acerca de sus peligros.

Los terremotos están causados por la liberación de energía acumulada durante un largo tiempo. La corteza de la Tierra está formada por una docena de placas de unos 70 kilómetros de grosor, y cada una de ellas con unas características físicas y químicas concretas. Durante millones de años estas placas tectónicas se han ido acomodando, originando así los continentes y los relieves geográficos tal y como los conocemos en la actualidad, en un proceso que todavía continúa y que parece no tener fin.

Estos movimientos son lentos e imperceptibles, aunque en algunos casos estas placas colisionan entre sí impidiendo su desplazamiento, por ejemplo cuando en las profundidades de nuestro planeta, un enorme témpano de tierra choca contra un océano de magma. Es entonces cuando una placa comienza a desplazarse sobre la otra o debajo de ella, dando lugar así a pequeños cambios de la topografía. Sin embargo, el principal problema de esta situación surge cuando empieza a acumularse una energía que en un determinado momento es liberada, así que una de las placas se moverá bruscamente contra la otra rompiéndola y liberando una cantidad de energía que es la causante del Terremoto.

Las zonas donde se ejerce esta fuerza reciben el nombre de fallas y son los puntos con un mayor índice de probabilidad a que se originen estos fenómenos sísmicos. De hecho, tan sólo el 10% de los terremotos ocurren fuera de estos límites de las placas tectónicas.