¿Qué son los terrores nocturnos?
Las pesadillas son una de las alternaciones del sueño más comunes que existen, y que todos hemos experimentado en algún momento u otro de nuestras vidas. Sin embargo, no hay que confundirlas con los terrores nocturnos, que son trastornos del sueño mucho más extremos, que afectan sobre todo a niños pequeños durante las primeras horas de sueño.

A diferencia de las pesadillas, la información que muchos padres tienen de los terrores nocturnos es poca, siendo muy aconsejable saber distinguir ambas situaciones para poder hacerlas frente. En el caso de los terrores nocturnos, el paciente grita de manera súbita y al despertar presenta un incremento de la frecuencia cardíaca, sudoración e hiperventilación.

Asimismo, en la mayoría de los casos es difícil despertar al paciente a la mañana siguiente, que además no puede recordar lo sucedido. Mientras que en las pesadillas, el niño tiene un despertar completo y es consciente de lo que ha soñado.

Las causas que pueden provocar los terrores nocturnos pueden ser varias, como por ejemplo enfermedad, estrés, cansancio o por un medicamente nuevo. Los expertos también defienden que los terrores nocturnos pueden deberse a una hiperactivación del sistema nervioso central que todavía está madurando. En general son bastante poco frecuentes, ya que pueden afectar en torno al 3 o al 6% de los niños de cuatro a doce años de edad.

Este tipo de trastornos de sueño pueden ser aislados o pueden repetirse varias veces hasta que desaparezcan por completo. Y para ello es necesario relajar paciente antes de que se vaya a dormir, reducir el nivel de estrés al que está sometido y mantener un estilo de vida sano y una rutina diaria. Aunque si los terrores nocturnos se repiten, la solución más viable es acudir a un especialista, ya que también puede deberse a algún trauma infantil o problema psicológico.