¿Qué son, mariposas o avispas?
¿Mariposas, avispas? Ya os voy adelantando que son lo primero. Oficialmente así es, pero también podríamos decir justo lo contrario. En estos dos casos, desde una perspectiva abierta, me atrevo a decir que cabría la duda.

Tanto las mariposas naturalmente transgénicas como las miméticas, son unas criaturas realmente curiosas. Y es que las adaptaciones en el reino animal y vegetal pueden darnos muchas sorpresas, como ocurre en el caso de las mariposas miméticas.

Mimetismo batesiano

Las adaptaciones morfológicas que buscan tener un mayor éxito adaptativo son muy comunes en el reino animal. Puede obedecer a una estrategia de defensa. Entonces, se imita a un animal o planta que sea peligroso o amenazante, por ejemplo, por resultar venenoso.

De este modo, el imitador aprovecha esa similitud para mejorar su supervivencia. Se trata, en suma, de aparentar lo que no se es para evitar a los depredadores naturales.

El mimetismo batesiano, fenómeno que consiste en adoptar la apariencia de otro animal o planta copiando colores y fituras de animales peligrosos. ¿El objetivo? Sobrevivir. La evolución supone el desarrollo de nuevas estrategias para conseguir alimento más fácilmente, intimidar y, en general, aumentar las probabilidades de supervivencia.

Junto con las abejas y las hormigas, las avispas son uno de los insectos más imitados, puesto que emiten sustancias tóxicas mortíferas.

La Synanthedon Vespiformis es una mariposa de la familia Sesidae, que parece una avispa. Sus alas son prácticamente transparentes, sin escamas, y las franjas amarillas y negras de su cuerpo le hacen parecer una avispa. Un buen ejemplo para ilustrar el mimetismo batesiano entre especies.

¿Qué son, mariposas o avispas?

Transgenia natural

El parecido también puede obedecer a causas bien distintas. Las avispas pueden transferir sus genes a las mariposas sin causar daño alguno. Al menos, hasta donde se sabe.

Un equipo de investigadores franceses y españoles ha encontrado genes de avispa en las mariposas, un hallazgo que demuestra la existencia de la transgenia natural.

Los genes detectados en las mariposas procedían de un tipo de avispa de la familia de los bracónidos, cuyo ciclo reproductivo incluye parasitar las larvas de mariposa y de polillas.

En ese proceso les inyectan unos virus que bloquean las defensas de la larva. Pero “en algún momento la parasitación falló y las larvas de huéspedes adquirieron uno de esos genes y los incorporaron y fueron domesticando a lo largo de los últimos cientos de años”, concluye el trabajo de la Universitat de València y del Institute de Recherche Sur la Biologie de l’Insecte (IRBI-CNRS).