Recrean la cara de desconocidos a partir del ADN de colillas y chicles
Cada vez es más difícil ser delincuente. La ciencia avanza a pasos agigantados en materia de identificación de huellas y de malhechores. Tanto que ahora se podrá reconstruir el retrato robot de un delincuente tan sólo a partir de los restos de ADN en una colilla o un chicle.

¿Fantástico, no? Lo cierto es que suena a ciencia ficción. A continuación, repasamos todos los detalles de este fabuloso invento policial.

Ahora, si queremos robar, será mejor no dejar rastro de colillas o chicles. Y no ha sido la brigada policial la encargada de desarrollar la tecnología que permite realizar retratos robot a partir del ADN, sino un artista neoyorkino, Heather Dewey-Hagborg, que en su obra Stranger Visions ha aunado tecnología y arte.

Recrean la cara de desconocidos a partir del ADN de colillas y chicles

Caras a partir de chicles

A partir de los restos biológicos de unan persona se pueden determinar muchas características físicas de un individuo. El artista se puso en contacto con un laboratorio, Genspace, que le ayudó a interpretar rasgos de ADN. ¿Cómo lo hizo?

Se extrae el ADN de un resto y se amplifican las secciones con la técnica PCR (es decir, Reacción en Cadena de la Polimerasa). A continuación, se analizan los Polimorfismos de nucleótido simple (SPN), cuyas reacciones, secuenciadas, permiten determinar qué alelos están presentes en cada SPN.

Así, esta información se introduce en un programa que transforma los valores en rasgos físicos. El ordenador modela un retrato en tres dimensiones bastante aproximado a la realidad. Lo prueba el propio autorretrato que se hizo Heather Dewey-Hagborg.

Parece una maravilla, pero funciona. Ahora hay que comprobar qué aplicaciones podría tener en el campo policial y su efectividad es tan afilada como comentan los especialistas.