El recuerdo y el olvido, relacionados con el sueño
Como es sabido, el sueño es beneficioso para el recuerdo. Sin embargo, recordar y olvidar son dos caras de una misma moneda, y el sueño o la falta de él se traducen en una mayor o menor retención de la memoria, respectivamente. Así, al menos, lo confirma una nueva investigación que ha estudiado los beneficios del sueño en la formación de recuerdos centrándose por primera vez en el mecanismo del olvido.

El nuevo estudio, recientemente publicado en la revista Cell, concluye que el sueño bloquea el mecanismo del olvido para facilitar el aprendizaje y la formación de recuerdos. Ello significa que la memoria es amiga de la cama y que, por ejemplo, poco errada anda la sabiduría popular cuando afirma aquello de lección dormida, lección aprendida.

La dopamina, clave en el proceso

De hecho, si por un lado hay infinidad de trabajos que se centran en el descanso como mecanismo para fijar los recuerdos, este nuevo estudio demuestra lo fascinante que es la neuropsicología al demostrar que el sueño realiza el bloqueo de ese mecanismo para facilitar el almacenamiento de memoria.

Gracias a este interesante enfoque que combina neurociencia y psicología se ha avanzado en la relación entre el olvido y el recuerdo, así como en el papel que cumple el sueño a la hora de bloquear al primero y asegurar o consolidar el segundo.

La dopamina juega un papel esencial en este proceso, y no solo porque regula la plasticidad del cerebro (capacidad para cambiar a partir de un aprendizaje y la formación de la memoria) sino por la importancia que en ella tiene el olvido.

El recuerdo y el olvido, relacionados con el sueño
A este respecto, a un sueño más profundo se registra una menor actividad de la dopamina, al tiempo que mejora la retención de la memoria. Por el contrario, a una mayor excitación también se observa una estimulación de la dopamina y un aumento de la señal de olvido, concluye esta investigación llevada a cabo en el Instituto de Investigación Scripps, en Florida, Estados Unidos.

“Es al reducir la señal de olvido en el cerebro cómo el sueño mantiene los recuerdos intactos”, apunta Ron Davis, director del estudio. Además, la investigación descubrió que a medida que el sueño se hace más profundo, las neuronas de dopamina reaccionan menos a los estímulos y esto conduce a “recuerdos más estables”.

Los recuerdos cumplen una función estratégica en la supervivencia humana y de otros muchos seres vivos. La capacidad de formar recuerdos y de memorizar permite una mejor adaptación para sobrevivir en entornos cambiantes.