Regeneran el corazón muerto de un ratón con células madre humanas
Hoy os traemos un avance asombroso. Por primera vez, científicos americanos han logrado resucitar el corazón muerto de un ratón mediante el injerto de células madre, precursoras del corazón humano. Ha ocurrido en un laboratorio de Pittsburgh.

El avance es todo un hito para el futuro de la ciencia. Las células madre tienen un potencial brutal para reparar tejidos y prolongar, en última instancia, nuestra esperanza de vida. Vamos a conocer todos los detalles de este fabuloso avance.

Los resultados del experimento se han publicado en Nature Communications. En el estudio, se muestra cómo es posible regenerar un órgano funcional mediante el injerto de células humanas pluripotentes. Estas células se pueden personalizar y serán muy útiles, en el futuro, para los trasplantes.

Los datos son demoledores: tan solo en Estados Unidos, una persona muere por enfermedad cardíaca cada 34 segundos. En el país, hay más de cinco millones de personas que sufren del corazón. Muchos de estos pacientes no responden a los tratamientos y se mantienen a la espera de nuevos avances científicos. El doctor Yang, máximo responsable del hallazgo, explica el problema y en qué medida este nuevo descubrimiento podría salvar millones de vidas:

Los científicos han estado buscando en la medicina regenerativa y los enfoques de ingeniería de tejidos para encontrar nuevas soluciones a este importante problema. La capacidad de reemplazar una porción de tejido dañado por un ataque al corazón, o tal vez un órgano completo, podría ser muy útil para estos pacientes.

Regeneran el corazón muerto de un ratón con células madre humanas

Un procedimiento muy complicado

En primer lugar, el equipo de científicos descelularizó el corazón del ratón. Es decir, lo despojó de células de ratón para luego repoblarlo con células progenitoras multipotenciales cardiovasculares. Nadie lo había intentado antes.

Las células madre fueron producidas a partir de células de la piel, posteriormente se trataron con factores de crecimiento especiales y, en última instancia, una vez diferenciadas, se insertaron. Así, tras unas semanas, el corazón del ratón se había reconstruido y volvía a funcionar a un ritmo de entre 40 y 50 latidos por minuto (una cifra aún insuficiente). De hecho, reconstruir el sistema de conducción eléctrica del corazón es algo que aún no se ha logrado del todo.

En el futuro, se espera que esta técnica permita regenerar órganos sin necesidad de acudir a un procedimiento tan complejo e invasivo como un trasplante de corazón.