Resuelto el misterio de los montículos de Mima
A principios del siglo XIX se descubrieron unos extraños paisajes cargados de baches en el norte de américa (foto de portada). Se les dio a conocer como montículos de Mima y resultaron ser todo un reto para la ciencia. Se trata de pequeños montículos redondeados que miden un metro de altura cuya disposición -y ahí está el misterio- es casi geométrica.

Dos siglos después de su descubrimiento, la ciencia ha podido dar una respuesta fiable a dicho misterio. Vamos a descubrirlo a continuación.

Hasta la fecha, se han dado explicaciones de todo tipo. Se ha creído que su origen tiene que ver con terremotos o glaciares, se ha pensado que se trataba de cementerios de nativos americanos y un largo etcétera de posibilidades que, finalmente, han resultado ser infructuosas. Hasta se ha llegado a plantear el famoso origen extraterrestre.

Pero ahora un equipo de Geólogos de la Universidad Estatal de San José, en California, han encontrado la razón de ser de estos montículos. Al parecer la respuesta es tan simple como evidente: los montículos han sido creados por pequeños roedores.

Por supuesto, esta intuición se tuvo en consideración en el pasado, pero se desechó al considerar los montículos demasiado grandes como para haber sido construidos por un roedor. Ahora se ha descubierto que, en verdad, estos montículos se han ido construyendo a lo largo de cerca de 500 años, como una suerte de ciudad erigida en el desierto.

Resuelto el misterio de los montículos de Mima

Constructores de pirámides

Por decirlo así, cada generación de roedores sigue la obra de sus precedentes. El símil con las pirámides de Egipto es evidente. En proporción a los animales que los construyen, estamos ante las estructuras más grandes hechas jamás por un mamífero (debemos dejar de lado, claro, a los humanos). Los científicos aseguran que, en términos de esfuerzo, es como si un solo humano hubiese construido las pirámides egipcias. Nada desdeñable.

Si el misterio no se ha resuelto antes es por un motivo sencillo: nunca se ha visto trabajar a los roedores en ello. Pero el análisis computerizado de la evolución de varios montículos ha permitido descubrirlo sin necesidad de ello.