‘Hola’, el primer saludo telepático a miles de kilómetros
La telepatía nos permite hablar sin vocalizar, sin ni siquiera tener que emitir sonidos, escribir ni utilizar aparato alguno. Para comunicar y transmitir palabras o frases, se basta y se sobra con la fuerza de la mente aunque para cruzar la delgada línea entre magia y ciencia no le venga nada mal contar con la ayuda de las tecnologías.

En este caso, se trata de una telepatía asistida por tecnología de vanguardia, en constante evolución para poder ir avanzando en este campo, todavía incipiente. Por lo pronto, en este primer intento de unir cerebros mediante la telepatía, investigadores de las universidades de Barcelona y Harvard han conseguido su modesto y al mismo tiempo ambicioso propósito.

Si por un lado sólo se ha logrado que un hombre pensara hola y pudiese saludar a su interlocutor de forma telepática con un escueto “Hola”, por otra parte supone la primera evidencia de que la telepatía es posible.

Telepatía en código binario

Aunque pueda parecer ciencia ficción o simplemente pura ficción, lo cierto es que se trata de un tema recurrente que no deja de fascinar y que, por vez primera, ha podido probar que es posible sin necesidad de que acabe siendo una cuestión de fe, y también sin utilizar implantes para realizar las conexiones cerebrales de un modo físico.

Este último experimento ha comunicado cerebros que se encontraba a 7.800 kilómetros de distancia (entre Francia e India), colocando al emisor un casco de electrodos transmisor de actividad cerebral por bluetooth y, al tiempo, conectando al recepto a un aparato que envía los impulsos a su corteza. Gracias a esta tecnología el casco transmisor pudo registrar en electrodos los pensamientos del emisor en código binario.

‘Hola’, el primer saludo telepático a miles de kilómetros
En concreto, los electrodos registraron los cambios en el electroencefalograma del cerebro cuando pensaba la palabra “hola”, codificada en código binario mediante un sistema que registraba un 1 en el interfaz cuando el emisor pensaba en mover la mano, y un 0 cuando pensaba en mover el pie.

En una segunda fase, la recepción del mensaje se produjo a través de internet, mediante una interfaz que comunica el ordenador y el cerebro con el fin de convertir los caracteres que formaban la palabra en destellos de luz que aparecen en su visión periférica, percibidos con los ojos tapados. Es así como iba interpretando un 1 o un 0, según la notara o no, hasta decodificar todo el mensaje telepáticamente. Más ingenio y tecnología que otra cosa, pero al fin y al cabo telepatía.