Se confirma que el cometa Ison murió a su paso por el Sol
Malas noticias para los aficionados a la astronomía que aguardaban con ansiedad el acontecimiento más importante de las últimas décadas: el cometa Ison, que iba a ofrecer un espectáculo visual asombroso, se ha desintegrado.

Lo acaba de confirmar la NASA. A continuación, analizamos lo ocurrido y los motivos. Ya no tendremos espectáculo celeste, pero quizá la ciencia pueda aprender de ello.

Poco antes de su máxima aproximación al Sol, el núcleo de Ison, que estaba helado, se volvió más activo y brillante. ¿Qué significaba? Malas noticias: se encontraba en descomposición debido al fuerte efecto de la radiación solar. Sin embargo, faltaba la confirmación final.

Efectivamente, ayer mismo la NASA confirmó oficialmente que el cometa Ison se había vaporizado casi por completo.

Las circunstancias de su muerte

El momento preciso de la muerte de Ison no es conocido. Al aparecer tras el disco solar y rodearlo tan sólo quedaba una nube de escombros sin núcleo. Tuvo que destruirse mientras no pudimos verlo.

Al acercarse al sol, el núcleo de Ison tenía un diámetro de 1,2 kilometros. Sin embargo, bajo la presión de temperaturas cercanas a 2.700 grados centígrados, no pudo sobrevivir. Se calcula que el cometa perdió tres millones de toneladas de masa por segundo. Una situación, sin duda, extrema. Y es una lástima, porque el cometa tenía cerca de 4.500 millones de años de vida en el momento de su muerte.

A falta del informe definitivo, quedan un pequeño memorial. Karl Battams, investigador dedicado a Ison, escribió un breve obituario para el cometa:

Nunca siguió lo establecido. ISON tuvo una vida dinámica e impredecible, alternando entre periodos de tranquila reflexión y violentas explosiones. Sobrevivió a varios billones de hermanos, y dejó tras de sí un legado sin precedentes para los astrónomos y la eterna gratitud de una audiencia global totalmente cautivada por él.