La soledad dificulta volver a ser feliz tras un desastre
El calor humano reconforta, qué duda cabe y, de acuerdo con un reciente estudio estadounidense, también tiene un enorme poder para devolvernos la felicidad perdida.

Que el ser humano es un ser social está fuera de toda duda, al menos como especie, si bien aún se desconoce en gran medida hasta qué punto esa necesidad de compañía afecta en los niveles de felicidad o de satisfacción vital.

Según revela un nuevo estudio publicado en Journal of Happiness Studies, sí lo hace, y mucho. Hasta tal punto es así que, según revela un nuevo estudio, sentirse valorado por los demás puede hacer una gran diferencia a la hora de recuperar la sonrisa tras padecer estrés postraumático.

La importancia de sentirse valorado

En concreto, científicos del Boston College’s School of Social Work analizaron la opinión de mujeres supervivientes del huracán Katrina a lo largo del tiempo para concluir que la compañía es vital para su recuperación anímica.

El trabajo encontró que sus niveles de felicidad, como era lógico, descendieron tras el desastre, y así pudieron constatarlo preguntándoles un año después del mismo. Tuvieron que pasar cuatro años para que volvieran a los niveles anteriores al evento.

Del casi medio millar de mujeres encuestadas, solo 38 no lograron recuperarse. Curiosamente, todas ellas tenían algo en común: vivían solas y sentían solas, es decir, no sentían que se las valorase, según revela la investigación, recientemente publicada en Journal of Happiness Studies.

El estudio concluye que las personas que han sufrido un golpe psicológico importante a consecuencia de desastres naturales u otras circunstancias traumáticas necesitan mecanismos de apoyo comunitario. Aquí se cumple aquello de que el dinero no da (del todo) la felicidad, pues en estos casos ofrecer indemnizaciones resulta insuficiente para ayudar de verdad a las víctimas. Estudios anteriores también subrayan la importancia de las relaciones personales positivas para ser feliz.