¿Somos los humanos capaces de distinguir sonrisas falsas?
La expresión de la cara es muy importante para los humanos. Nosotros deducimos el estado de ánimo de las personas a partir de las expresiones faciales. Desde la tristeza hasta la sorpresa. Cualquier tipo de emoción se ve reflejada en nuestra expresión.

Sin embargo, hay expresiones ambiguas más difíciles de identificar. Por ejemplo, el caso de la alegría. Es difícil determinar si la persona que expresa alegría lo hace con convicción o falsedad. ¿Podemos los humanos distinguir las sonrisas falsas? Eso es algo que, de ser así, nos evitaría muchos problemas.

La base de la alegría, en la expresión facial, es la sonrisa. Sin embargo, todos sabemos que no siempre sonreímos cuando estamos contentos o alegres. A veces la sonrisa puede expresar cortesía o tan sólo afinidad, pero poco más. De hecho, en ocasiones, la sonrisa es útil para ocultar sentimientos negativos (sarcasmo, nerviosismo…)

Para investigar acerca de este tema los investigadores crearon dos grupos de imágenes: por un lado rostros con sonrisa clara y ojos alegres, y por otro lado bocas sonrientes acompañadas de miradas tristes. El resultado que se obtuvo es que pocas veces somos capaces de distinguir una sonrisa falsa de una sonrisa que no lo es.

La clave: fijarse en los ojos

Cuando se trata de describir los rasgos faciales, lo hacemos muy bien: vemos los ojos tristes y la sonrisa en la boca. Sin embargo, a la hora de clasificar la emoción, no sabemos reconocer si se trata de tristeza o alegría. En un 40% de las veces, los partipantes confundieron sonrisas falsas con sonrisas alegres.

Según se sabe, la sonrisa domina las etapas iniciales del procesamiento cerebral de las caras. De esta manera, en los compases iniciales de una relación suele confundirse la sonrisa genuina por la ambigua, básicamente porque ambas se procesan del mismo modo. Un dato importante es que fijarse en los ojos resulta determinante para poder interpretar bien este tipo de caras tan difíciles de descifrar.