Hasta ahora siempre hemos pensado en los agujeros negros supermasivos como en una suerte de embudos que tragaban energía, singularidades en las que el espacio tiempo no existía. Sin embargo, un estudio realizado por investigadores del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian ha encontrado indicios de que este tipo de fenómenos también pueden ser una fuente de vida.

El trabajo, publicado en el Astrophysical Journal, defiende que los gases que salen del agujero negro son básicos para, literalmente, sembrar el universo y ayudar al desarrollo de estrellas, planetas y, como no, de vida.

Momentos después de la explosión inicial conocida como Big Bang, en el universo sólo existía hidrógeno y helio. El resto de materiales se formaron a posteriori en el interior de las primeras estrellas. Luego, se dispersaron por el espacio permitiendo la formación de otras estrellas y, más tarde, de planetas. Según se desprende de este estudio, parece ser que los agujeros negros también colaboraron en el proceso de distribución de los materiales por el universo.

Sin embargo, parece haber una contradicción. Si un agujero negro absorbe todo lo que está a su alrededor, ¿cómo es posible que expulse gases y ayude a esparcir elementos? Para explicarlo tenemos que hablar del “horizonte de sucesos”, una frontera del agujero negro que delimita el punto de no retorno de la materia. Por ejemplo, si nosotros cruzásemos esa frontera, no podríamos volver atrás y seríamos tragados por la fuerza gravitatoria del agujero negro.

Ahora parece ser que los vientos de materia caliente que circulan cerca del horizonte de sucesos pueden dispersar hacia fuera elementos básicos para la vida como el carbono y el oxígeno.

Mediante la utilización del satélite XMM-Newton de la ESA, se estudió el agujero negro situado en el centro de la galaxia NGC 4051 y se observaron diversas fuentes de flujo gaseoso que salían del mismo. Según datos de los científicos, este agujero negro expulsa cerca de un cinco por ciento del material que absorbe.

Puesto que la expulsión se produce a millones de kilómetros por hora, a largo plazo la materia puede extenderse a grandes distancias. Si lo calculamos en la escala de miles de millones de años, esa materia expulsada de los agujeros negros puede haberse diseminado por todo el universo.

Sin duda, se trata de un estudio revolucionario que nos ayudará a comprender mejor cómo se creó la vida y, en concreto, qué función cumplen los agujeros negros en el universo.