Una explosión cósmica impactó contra la Tierra en la Edad Media
En el siglo VIII se produjo una intensa explosión de radiación de alta energía que impactó sobre la Tierra y tuvo graves efectos sobre el medioambiente. Hasta ahora, los científicos no sabían a qué pudo deberse y, claro, las fuentes escritas eran poco claras al respecto: la ciencia era algo inexistente en esa época oscura donde dominaba el cristianismo.

Pero acaban de publicarse una serie de artículos científicos en la revista Nature y en Monthly Notices que podrían ayudar a aclarar el origen de la misteriosa explosión. Vamos a descubrirlo.

Valeri Hambaryan y Ralph Neuhäuser, responsables del Instituto de Astrofísica de la Universidad de Jena consideran que la explosión de radiación pudo deberse a un estallido de rayos gamma. Así lo confirma un estudio de Fusa Miyake para la revista Natura en la que se demuestra la presencia del isótopo carbono-14 y berilio-10 en los anillos de los árboles que vivieron alrededor de 775. En lenguaje comprensible, ¿qué significa esto?

Estos isótopos se forman cuando la radiación que hay en el espacio choca con átomos de nitrógeno en el espacio. Ojo, no se trata de algo provocado por una llamarada solar, del estilo de lo que se está hablando en los últimos días, sino de algo mucho más intenso, tanto que se llegó a especular con que llegara hasta nuestro sistema solar la influencia de alguna supernova vecina.

Una explosión cósmica impactó contra la Tierra en la Edad Media

Misteriosas fuentes antiguas y una explicación lógica

Un estudiante de la Universidad de California-Santa Cruz descubrió en una Crónica inglesa fechada en el año 776 la descripción de una suerte de crucifijo rojo que apareció tras la puesta de Sol. Esto es lo que hizo pensar en la posibilidad de una supernova, pero la fecha, un año después de la fijada por lo científicos, no cuadraba.

Al parecer, la explicación que ahora está tomando fuerza es la siguiente: puesto que no se registraron eventos significativos en el espacio en el año 775, es posible que llegaran hasta nosotros rayos gamma de la fusión de dos restos estelares compactos (agujeros negros, estrellas de neutrones o enanas blancas supermasivas).

De haber ocurrido esto, se habría producido una explosión de rayos gamma de menos de dos segundos de duración. Y aunque la explosión tuviera lugar en un radio de entre 3.000 y 12.000 años luz de nuestro sistema solar, llegó hasta la Tierra su efecto causando una brevísima pero impactante explosión en el cielo.

Ahora se está intentando buscar qué objetos fueron los que colisionaron en esa época a tanta distancia del Sol. Se entiende que, por la distancia, colisionaron mucho antes pero su efecto se sintió millones de años más tarde.

Porque, de haber ocurrido una explosión semejante cerca de nuestro sistema solar, ya podríamos olvidarnos de la existencia de vida: hubiese quedado seriamente dañada nuestra biosfera.