Una posible terapia contra la depresión
La depresión es una situación de tristeza al estar decaído emocionalmente y al perder el interés por las cosas que antes se disfrutaban. Se considera enfermedad porque a medida que avanza el tiempo afecta a la salud física e influye en el comportamiento de la persona.

Cada vez un mayor número de personas padecen esta enfermedad, aunque según las estadísticas, afecta a una de cada veinte personas, sobre todo mujeres. La depresión afecta al organismo y en concreto al cerebro, alterando los pensamientos, el estado de ánimo, afectando incluso a la forma de alimentarse, entre otras muchas consecuencias.

Un artículo de la revista especializada Science Translational Medicine propone eliminar la depresión a través de una terapia genética que actúe sobre una proteína del cerebro llamada p11. Un equipo de investigadores ha probado el método en ratones, a los que consiguieron alterar sus comportamientos depresivos.

Para comprobar si estos resultados se pueden dar también en seres humanos, los expertos han estudiado el tejido cerebral de algunos pacientes fallecidos, algunos de ellos habían padecido depresión y otros no. El equipo de expertos descubrió que los niveles de p11, localizados en el núcleo accumbens, de los pacientes que sufrieron depresión eran más bajos que en el resto de pacientes.

Lo que significa que este descubrimiento, junto con el de los ratones, es la prueba necesaria para desarrollar ensayos clínicos que pongan a prueba la terapia genética de la proteína p11 como un tratamiento para la depresión humana. De momento este tipo de métodos solo se han probado en enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer pero no en trastornos mentales tan complejos como una depresión. Algo que de tener éxito supondría una auténtica revolución en la medicina.