Ventajas e inconvenientes del coche de aire comprimido
Los coches de aire comprimido son una nueva apuesta en el mercado de los vehículos de transporte ecológico, económico y seguro. Cuestan alrededor de 3.000 euros, no emiten partículas contaminantes y su combustión no arde en caso de accidente.

Este tipo de vehículos no emplea combustible para mover los pistones del motor sino que expande el aire almacenado en un tanque. Además, el aire no es inflamable y no explota en caso de accidente como sucede con la gasolina, tan sólo emite un potente ruido al expandirse.

Se trata de una tecnología sencilla que reduce los costes de producción y permite fabricar vehículos más ligeros y que desgastan menos las carreteras. Y es que con estos sorprendentes coches todo resulta mucho más fácil, incluso su fabricación y mantenimiento gracias a un diseño mecánico sencillo a la vez que fuerte.

El tanque de aire comprimido puede recargarse muchas más veces y en menos tiempo que una batería eléctrica. Su repostaje se realiza en pocos minutos en estaciones equipadas con unidades de aire comprimido con un coste de dos euros. Los conductores pueden conectarse a la red eléctrica y utilizar el compresor de su propio coche para llenar el tanque en unas cuatro horas.

Sin embargo, estos coches también tienen sus inconvenientes, según un estudio publicado en la revista Environmental Research Letters (ERL), la compresión de aire no es demasiado eficiente. Además, existe la duda razonable de que el avance del tanque de aire comprimido no puede ir a la misma velocidad que el de las baterías.

Otro inconveniente y tal vez el más importante es que si se compara con otros sistemas, el coche de aire comprimido es menos eficiente que uno de batería eléctrica. Por lo que según algunos expertos ponen en duda el futuro de este tipo de vehículos, una idea que además no es nueva puesto que comenzó a utilizarse en el siglo XIX.