Acostarse tarde agrava los pensamientos obsesivos
La calidad del sueño y una mejor calidad de vida están relacionados. Nos lo dice la ciencia y, cómo no, también la propia experiencia, pero hay muchos aspectos todavía por descubrir, como las diferentes repercusiones que puede tener en nuestra salud mental ir a dormir en uno u otro momento.

Los resultados de un estudio estadounidense dan una nueva clave en este sentido al relacionar el hecho de acostarse tarde con los pensamientos obsesivos.

El trabajo, llevado a cabo por científicos de la Universidad de Binghamton y la Universidad Estatal de Nueva York, han encontrado relación entre el hábito de trasnochar y la sensación de que se tiene un menor control sobre los pensamientos intrusivos.

Según un artículo publicado en la revista Sleep, pegar la pestaña de madrugada aumenta este tipo de pensamientos angustiosos, difíciles o imposibles de controlar, cuya aparición o agravamiento suponen un problema importante para muchas personas. En concreto, el estudio relacionó el hábito de ir más tarde a la cama con la proliferación de comportamientos propios del trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

Con el fin de llegar a estas conclusiones, monitorearon a voluntarios, algunos de ellos diagnosticados con el TOC. Además de observar sus conductas de sueño a través de diarios, se les pasó una serie de encuestas sobre la existencia de “pensamientos obsesivos” y “comportamientos compulsivos” que realizasen de forma rutinaria.

Su objetivo era identificar estos pensamientos negativos, que llevan a imaginar situaciones angustiosas de distinto tipo. Finalmente, se concluyó que la hora a la que los participantes se iban a dormir la noche anterior estaba directamente relacionada con la capacidad percibida al día siguiente a la hora de controlar sus pensamientos obsesivos y comportamientos compulsivos.

Alrededor de las tres

Dando la vuelta a estas conclusiones, por pasiva puede obtenerse una recomendación práctica para las personas que tienen este tipo de problemas. Es de pura lógica que, si una persona trasnocha y tiene este tipo de problemas, podría ver mejorada su situación cambiando este hábito.

En concreto, este reciente estudio sugiere que acostarse después de las 3 de la madrugada se traduce en una menor percepción de control de los pensamientos obsesivos. Se trata de una hora clave, a partir de la cual se observó dicha relación. En promedio, sin embargo, los participantes en el estudio se acostaron a las 12:30 de la noche.

Si observamos el porcentaje de participantes que iban a la cama sobre las 3 de la mañana, observamos que se trata de un número significativo que alcanza el 40 por ciento de la muestra. El autor principal del estudio, Meredith E. Coles, destaca al respecto que esta diferencia horaria ha sido definitiva para hallar una diferencia significativa en cuanto al objetivo del estudio.

¿Cuándo ir a dormir?

“Siempre nos dijeron que teníamos que cumplir las ocho horas de sueño, pero nunca nos dijeron que importaba cuando te ibas a la cama”, apunta. Ahora, esta investigación pone el foco en dicha cuestión, abriendo la puerta a nuevas investigaciones que ayuden a mejorar la calidad de vida.

Acostarse tarde agrava los pensamientos obsesivos
“Estamos muy interesados ​​en aprender más sobre cómo esta clase de tiempo inusual de sueño puede afectar el funcionamiento cognitivo”, dijo una de las científicas, Jessica Schubert, investigadora de la Universidad de Michigan Medical School.

Aunque todavía está prácticamente todo por descubrir en este campo, Coles considera que se puede llegar a algunas conclusiones a partir del estudio. “Hemos averiguado que existen consecuencias negativas cuando se va a dormir en el momento equivocado”, una cuestión sobre la que debería educarse a la población, opina. Lógicamente, conforme se realicen más avances en este sentido se podrán dar consejos prácticos que mejoren la salud pública.

Ayuda para controlar el TOC

Schubert apunta que los resultados hacen pensar que cambiar el horario de sueño podría mejorar la capacidad de controlar los pensamientos y comportamientos. Aunque no puede afirmarse tal cosa, lo cierto es que, a juicio de la experta, trasnochar podría hacer “más probable que vayamos a tener dificultades para apartar de nuestra mente pensamientos intrusivos característicos de las obsesiones”.

Como consecuencia de ello, por lo tanto, alejar esos pensamientos intrusivos con más facilidad supondría una menor ansiedad y, a su vez, menos conductas compulsivas, ya que están “diseñadas para reducir la ansiedad causada por pensamientos obsesivos “, concluye.