El gato salvaje africano, padre de los gatos domésticos
Son animales domésticos, gatos del bigote al rabo, unos tigres en miniatura que podemos acariciar, al decir de Victor Hugo. ¿Pero, dónde empezaron a domesticarse, y cómo acabaron llegando a los cuatro rincones del planeta? Un nuevo estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution nos lo cuenta.

Sus maullidos, ronroneo, su suave pelaje, su gracia y elegancia está presente en prácticamente todo el mundo. Hablar el idioma gato, sin embargo, es una cuestión mucho más complicada. De hacerlo, podríamos preguntarles por sus orígenes, esos de los que lo cierto es que ni siquiera ellos pueden dar cuenta.

La ciencia ha tenido que ponerse manos a la obra para indagar al respecto. Si en la era digital las redes rinden homenaje perpetuo a su figura, a su divertida pillería y, en fin, a sus inefables encantos, echar la vista atrás para trazar la historia común de humanos y felinos es otro modo de rendirle la pleitesía que merece a tan majestuoso como accesible félido.

Justamente, es lo que ha hecho un equipo internacional de científicos, para los que su domesticación la llevaron a cabo los primeros agricultores del Próximo Oriente. De aquello hace unos 10.000 años, es decir, bastante más tarde que los perros, que lo hicieron hace unos 30.000 años.

Posteriormente, se extendieron distintas partes del mundo a través de las rutas comerciales, incluyendo las marítimas, y con el tiempo han ido mostrando manchas en su pelaje, pues hasta la Edad Media la mayoría tenía el pelaje rayado.

Son algunas de las conclusiones que ha establecido el mencionado estudio genético, realizado gracias a restos arqueológicos de unos 200 gatos, cuyo ADN ha sido analizado.

El origen de los gatos domésticos

Encontrados en distintos yacimientos, como momias egipcias o cuevas de la Edad de Piedra, entre otros sitios arqueológicos de Europa, África y el Cercano Oriente, los resultados de estos análisis genético han permitido concluir que los gatos actuales descienden del gato salvaje africano, una subespecie del gato montés euroasiático.

“Hemos detectado dos centros de domesticación independientes: uno en Próximo Oriente hace unos 10.000 años y otro posterior en Egipto”, apunta Arturo Morales, biólogo de la Universidad Autónoma de Madrid que ha participado en la investigación.

Llegar a esta conclusión no ha sido fácil. Si tenemos en cuenta que se conocen cinco subespecies de Felis silvestris, considerados todos ellos los antecesores de los gatos domésticos (Felis silvestris catus).

Este estudio ha conseguido saber cuál de ellos fue domesticado y cuándo recurriendo al análisis del ADN de huesos, pelo, piel y dientes de estos dos centenares de restos de gatos encontrados en distintos yacimientos.

El gato salvaje africano, padre de los gatos domésticos
Según desvela el trabajo, por lo tanto, los gatos domesticados descienden del gato salvaje africano o Felis silvestris lybica, también conocido como gato del desierto, una subespecie que vive en libertad en el norte de África y el Cercano Oriente.

Según el estudio, la domesticación tuvo lugar hace unos 10.000 años por los primeros agricultores en el Cercano Oriente. La razón por la que estos felinos convenían a los agricultores no era otra que mantenerse libres de ratones.

En concreto, buscaban que sus almacenes de grano estuvieran a salvo de los roedores, al tiempo que los gatos buscaban a éstos, con lo que acabaron rondando estos lugares ante su abundante presencia. Fue así como, de acuerdo con el trabajo, y también con otros muchos estudios que aluden a dicha alianza como inicio de la domesticación.

Convivencia, selección y difusión

La historia en común de humanos y gatos solo acababa de empezar en este punto. La primera convivencia durante el Neolítico en el Próximo Oriente acabó provocando una selección de los gatos más sociables. A partir de entonces, fueron conquistando el mundo.

Se convirtieron en compañeros de viaje de aventureros, incluyendo a los vikingos, manteniendo a los roedores a raya en los barcos y, en fin, allí donde encontraban su nuevo destino. El primer movimiento exportador se establece de la península de Anatolia a la actual Bulgaria hace más de 6.400 años.

Conforme los agricultores comenzaron a moverse por diferentes territorios, también lo hicieron los gatos que se llevaban con ellos, recorriendo continentes, llegando al sudoeste de Asia, África y Europa. Por su parte, en el Antiguo Egipto se identifica un segundo linaje posterior, de acuerdo con análisis del ADN de las momias felinas.

¿Así pues, de dónde procede el gato doméstico del Cercano Oriente o de Egipto? Eso es algo que la ciencia tiene que dilucidar todavía, apuntan los investigadores. El análisis de restos de gatos prehistóricos, quizás todavía por descubrir, podría tener la clave.