Un gran asteroide podría impactar contra la Tierra
Aunque el espacio sigue siendo un misterio para el ser humano, no por ello debemos dejar de lado los avances la detección e identificación de los asteroides potencialmente peligrosos, como el que acaba de hacer el prestigioso astrofísico Alan Fitzsimmons.

De acuerdo con este investigador de la Universidad Queen Mary de Londres, hay motivos para preocuparse, puesto que el choque de un asteroide contra la Tierra es cosa segura.

La única incógnita es saber cuándo va a ocurrir. Se trata, sencillamente, de una cuestión de tiempo, por lo que estar preparados para ello debería ser una prioridad, advierte.

¿Un peligro real?

Fitzsimmons está convencido de que el peligro es real, comparándolo con el pequeño asteroide que impactó en 1908 en Tuguska, Siberia. A su juicio, la Tierra podría sufrir un episodio parecido, o incluso de un asteroide de mayores dimensiones.

El experto recuerda que el 30 de junio de 1908 un pequeño asteroide explotó en Tunguska, al este de Siberia, y devastó una gran superficie. Por suerte, era una región poco poblada y haber devastado un área de 2.000 kilómetros cuadrados no supuso tener que lamentar vidas humanas.

Destruyó todo lo que existía en ese espacio, ocasionando una explosión con una fuerza equivalente a 185 bombas de Hirosima, ahí es nada. No se necesitan más comentarios, por lo tanto, para entender que se trata de una amenaza para nuestro planeta y, por supuesto, también para sus moradores.

Se consideró un evento de impacto y oficialmente es el mayor jamás registrado del que se tenga constancia en los tiempos modernos. Lo fue a raíz de las consecuencias, pero no ocasionó ningún cráter, probablemente por desintegrarse unos pocos kilómetros antes de llegar.

El profesor advierte que un impacto similar podría destruir ciudades enteras y, de ser un asteroide mayor, igualmente causar un auténtico desastre.

No se descarta, por lo tanto, que un gran asteroide vaya a impactar contra la Tierra y provocar un destrozo tal que incluso acabara con la especie humana.

El hecho de que exista incertidumbre significa que son un peligro potencial, pero hemos de tener en cuenta que detectarlos debe ser una labor unida a una capacidad de reacción basada en una preparación previa.

La importancia de estar preparados

Así las cosas, estar preparados por si ocurriese es tremendamente importante. Sobre todo, teniendo en cuenta los avances que se han hecho en su detección. En palabras de Fitzsimmons:

Es importante saber que los científicos e ingenieros han hecho un gran progreso en la detección de asteroides cercanos a la Tierra y la comprensión de la amenaza que representan. Hasta el momento, más de 1.800 objetos potencialmente peligrosos han sido descubiertos, pero van a ser muchos más.

Sin embargo, la detección no siempre es posible, con el drama que ello puede conllevar. Aun así siempre será mejor estar preparados para reaccionar de la mejor manera, advirtamos su llegada o no.

Un gran asteroide podría impactar contra la Tierra
En todo caso, al margen de los avances en detección, estar preparados es la única salida que tenemos y, de ocurrir, ser previsores probablemente haría una gran diferencia.

A su vez, el astrofísico llama a la calma, pues si bien a diario se descubren asteroides cercanos a la Tierra, “la mayoría son seguros”.

Siempre es posible que el próximo Tunguska nos pille por sorpresa, y aunque estamos mejor equipados para descubrir asteroides de gran tamaño, no nos va a ayudar si no estamos preparados para hacerles frente.

Si quieres conocer más sobre los miedos, advertencias, recomendaciones y pronósticos de Fitzsimmons, éste pronto se pronunciará. Será el próximo 30 de junio, aniversario del impacto sobre Tunguska, coincidiendo con el Día de los Asteroides (Asteroid Day Live), Fitzsimmons tomará la palabra para ofrecer más detalles sobre su visión.

El evento busca, sobre todo, la sensibilización mundial sobre esta cuestión. En el mismo se dan cita expertos e interesados en aprender sobre los asteroides.

Un aprendizaje que se orienta desde un enfoque práctico, fundamentalmente, poniendo el foco en el peligro de colisión que existe y cómo hacer frente a un hipotético impacto. Idealmente, previniendo daños y, puestos en lo peor, protegiendo no solo vidas humanas, sino también el futuro de la humanidad. No estamos preparados para hacer frente a estos peligros, pero que nos pille de sorpresa siempre sería mucho peor.