Los océanos sufren el cambio climático, advierte la ciencia
Habida cuenta de que los océanos son factor clave para la sostenibilidad, el grave impacto que el cambio climático tiene sobre ellos se convierte en un serio problema. Tanto a nivel ambiental como económico y alimentario, como es bien sabido, pero… ¿hasta qué punto lo sufren? ¿Afecta a los océanos en toda su extensión? Un nuevo estudio nos da las claves.

Las respuestas, lamentablemente, no permiten ser optimistas, si nos atenemos a los resultados de un nuevo trabajo de la Universidad de Oxford basado en 271 investigaciones anteriores, cuyas conclusiones acaban de ser difundidas en la sede de la ONU. Básicamente, se resalta la necesidad de proteger no solo las aguas territoriales, sino también las internacionales, pues en alta mar el problema también es crítico.

Así lo creen, al menos, científicos marinos del departamento zoológico de la Universidad de Oxford tras analizar relevantes artículos de investigación relativos a esta cuestión, todos ellos publicados desde la celebración de la Cumbre de la Tierra Rio+20 hace un lustro.

Un problema complejo

Según dicho informe, no puede obviarse que en alta mar ( el 60 por ciento de los océanos) son graves los signos del impacto negativo encontrados.

Aunque no se suela hablar de ello, puesto que son aguas sin jurisdicción que no concitan la atención mediática, padecen igualmente los efectos del cambio climático.

Entre otros, el aumento de la temperatura de las aguas, la acidificación por gases o el deshielo de los polos, además de otros problemas no menores.

El informe pone ejemplos concretos de regiones vulnerables, como la Bahía de Bengala, en el océano Índico, donde el nivel de oxígeno ha disminuido de forma significativa por vertidos químicos procedentes de fertilizantes agrícolas, además de sufrir distintas alteraciones causadas por el cambio climático.

Entre otros desequilibrios, esta falta de oxígeno disuelto en el agua altera los ecosistemas, resultando decisivo en la extinción de especies en dichas áreas. Es así como se ocasiona un problema ambiental que se traduce igualmente en una merma de recursos alimentarios y económicos.

No olvidemos, recalca el trabajo, que muchas poblaciones “dependen en gran parte de la pesca para su subsistencia y seguridad alimentaria”, sin olvidar la importancia de conservar los ecosistemas marinos por la gran capacidad del océano para absorber los gases de efecto invernadero, llegando a almacenar alrededor del 40 por ciento de éstos.

Y es que, en efecto, el cambio climático se suma a otros factores contaminantes para llegar a un punto que, de no actuarse, acabará siendo de no retorno.

Además de provocar el cambio climático (se trata de un fenómeno antropogénico), pongamos por caso, el ser humano está ocasionando estragos en los océanos a través de otras actividades, como la contaminación, con especial mención a la polución plástica, así como a la explotación pesquera o los yacimientos, como consecuencia de la extracción mineral.

La necesidad de una protección legal

En línea con el afán conservacionista que ya caracterizó la Cumbre de la Tierra en 2012, se hace especial hincapié en la urgencia de una protección legal para el alta mar, con el fin de poder coordinar las políticas a nivel global.

Los océanos sufren el cambio climático, advierte la ciencia
Titulado “Funciones del alta mar e impactos antropogénicos”, el estudio destaca el rol del océano para mantener el equilibrio del planeta, señalando su importancia para conseguir la tan necesaria sostenibilidad.

Como marco fundamental a partir del que proteger estas áreas, se propone establecer una protección legal de las aguas internacionales. Se trata de una medida necesaria, puesto que los cambios ecológicos se están produciendo a una velocidad “sin precedentes”.

No solo para luchar con más eficacia contra el cambio climático, intentando frenarlo en la medida de lo posible, sino también porque el impacto que supone la actividad humana en los océanos está provocando la exterminación de especies, así como su transformación: reduciendo su tamaño, enfermándolos, modificando la distribución y también su comportamiento.

El problema, no obstante, podría ser mucho peor, y sobre todo mucho más complejo de lo que ahora se plantea. Será el aumento del conocimiento al respecto el que ayudará a entender y predecir el impacto del cambio climático en los océanos y, por lo tanto, también en el resto del planeta. Incluyendo el impacto sobre el ser humano, morador de un lugar conocido como planeta azul, concluye el trabajo.